Qué tan eficientes son las cerraduras electrónicas

Una cerradura electrónica sustituye —o complementa— la llave física por un teléfono, un teclado o una huella. Esto es lo que suelen ofrecer y en qué se diferencian de una cerradura mecánica de toda la vida.

  • No hace falta llave física. Se abre con el móvil o con un teclado numérico, lo que elimina el riesgo de perder la llave, a cambio de depender de una batería o de la cobertura del dispositivo.
  • Apertura remota. Permite dar acceso a alguien aunque no estés en casa, por ejemplo a una persona de confianza que necesita entrar en un momento concreto.
  • Alertas al móvil. Algunos modelos avisan cuando alguien entra o sale, con un registro de quién ha accedido y cuándo.
  • Biometría. Huella dactilar o reconocimiento ocular, según el modelo, como alternativa o refuerzo al código o a la app.

Estas ventajas son de comodidad y control de accesos, no necesariamente de resistencia física: una cerradura electrónica puede ser muy cómoda y, si el resto de la puerta no está reforzado, seguir siendo vulnerable a un forzado por palanca en el marco o las bisagras.

Lo que instalamos es el refuerzo de la puerta

No instalamos cerraduras electrónicas: lo que hacemos es reforzar la puerta en sí —cerradura mecánica de alta seguridad, anclaje y bisagras— frente a un intento de forzado físico. Si lo que buscas es justamente eso, está explicado en puertas blindadas y en puertas acorazadas.

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