Puertas blindadas
Refuerzan la puerta de entrada que ya tienes: una plancha de acero sobre la hoja y un perfil de refuerzo en el cerco original, sin picar pared ni cambiar el hueco.
Qué es una puerta blindada
Partimos de la puerta que hay hoy en el hueco: la hoja de madera y el cerco de obra se quedan donde están. Lo que se añade es una plancha de acero fijada sobre la hoja y un perfil metálico que refuerza el cerco por fuera, en los puntos donde una puerta normal se fuerza con más facilidad. No hay obra: no se toca la pared ni se agranda el hueco.
Es la opción que tiene sentido cuando la puerta de fábrica está en buen estado estructural (no está alabeada, el marco no se ha movido) y lo único que falta es seguridad en la cerradura y en los puntos de apertura.
En qué se diferencia de una puerta acorazada
La acorazada no refuerza lo que ya hay: lo sustituye entero, hoja y cerco, por una estructura de acero fabricada a medida del hueco. Es el siguiente escalón de la gama, y conviene cuando el cerco actual está deteriorado o cuando se quiere partir de cero en vez de reforzar lo existente. Si tu puerta y tu marco aguantan, la blindada resuelve lo mismo con menos intervención.
Ver puertas acorazadas y cuándo conviene sustituir en vez de reforzar →
De qué está hecha
La plancha de acero se fija sobre la hoja existente y el cerco se refuerza con un perfil metálico que resiste el punto donde más se intenta forzar una puerta: la zona de la cerradura y las bisagras. Las bisagras que instalamos son reforzadas y anti-palanca, y la cerradura es de alta seguridad (de la marca Borjas, con 3 puntos de anclaje) con la opción de añadir un escudo protector adicional sobre el bombín. El acabado puede ser en PVC o en madera maciza, según el aspecto que quieras mantener en tu puerta de entrada.
En instalaciones donde no conviene tocar el cerco de obra por dentro (comunidades de vecinos, viviendas de alquiler) usamos también sistemas preparados para montarse sin obra, como los de la marca Kiuso, que evitan picar la pared para fijar el refuerzo.
Sobre el grado de la cerradura
En cerrajería de seguridad se habla de "grado" para describir cuánto resiste una cerradura antes de que alguien consiga forzarla: es una clasificación habitual del sector, no un sello propio de Servipuertas. Cuanto más alto el grado, más técnicas de ataque exige resistir (ganzúa y palanca en los grados más bajos, y además bumping y taladro dirigido al bombín en los más altos), normalmente combinado con más puntos de anclaje en el cerco. La cerradura Borjas que instalamos en las puertas blindadas es de grado 4, según indica hoy la propia ficha de producto. La explicación completa de qué distingue un grado 3 de un grado 4 está en la página de puertas acorazadas.
Para quién tiene sentido
Para viviendas donde la puerta y el marco actuales todavía están en buen estado y el problema es solo de seguridad, no de estructura. Es también la opción más habitual en comunidades de vecinos, donde cambiar el cerco de obra entero puede necesitar permiso de la comunidad y la reforma mínima resuelve lo mismo. Y para quien quiere subir el nivel de seguridad de su entrada sin el coste ni la obra de una sustitución completa.
Puertas blindadas instaladas
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